CARACAS, sábado 22 de noviembre, 2008 | Actualizado hace
No se cómo llegué allí. Me hallaba sentado
en un pupitre junto a decenas de adultos en franelas rojas,
presenciando un Aló Presidente. Uno de los alumnos llamó
la atención de Hugo Chávez. "Acá hay un periodista.
Y no es de los nuestros". El mandatario me invitó al
pizarrón y mientras caminaba pensaba para mis adentros:
"Eli Bravo, aprovecha tus quince minutos". Chávez estaba
de buen humor. Posó su brazo sobre mi hombro y me convidó
a explicarle a los televidentes cuál era mi problema
con la revolución. Mi primer temor fue convertirme en
una caricatura de la libre expresión: acá todos
tienen derecho hablar, pero no escucho; y si oigo algo que
no me gusta, te insulto.
"Presidente, mi problema es muy sencillo. Más allá
de la concentración de poder, del fanatismo revolucionario
y el culto a la personalidad, del debilitamiento de las instituciones
y la corrupción, más allá de haber convertido
a la democracia en una rutina de cuartel militar, mi problema
es el odio que hemos sembrado. Y oiga bien, que hablo en plural.
Estos años de conflicto han puesto a flote lo peor que
guardamos los venezolanos. No es que olvide las cosas buenas
que tenemos, es que lo bueno se ha convertido en una pomada
para aliviarnos los moretones que nos hemos propinado"
"Mi problema, presidente, es que usted ha usado su capital
político para incitar la intolerancia. Y en sintonía
con su discurso, el caudillito que llevamos por dentro se
ha alborotado, y entonces hay políticos, amas de casa,
militares, curas, de todos los colores, lanzando insultos
y amenazas como si fuesen flores".
"Mi problema es que si alguna vez usted fue un hombre con
sensibilidad social, comprometido, que conducía un Ford
Fairmont desvencijado mientras soñaba con un país
más justo, ahora es un líder cegado por el poder
que inyecta con sus palabras todos los males que un día
quiso curar".
"Mi problema es que usted habla y hiere. Y luego el resto
del país hace lo mismo, y sangra. Usted no necesita elecciones,
partidarios ni oposición. Presidente, usted lo que necesita
es una semana de soledad, sin enemigos, aduladores y guardaespaldas.
Escúchese, mírese bien adentro. Y si al volver a
una tarima piensa que en estos diez años ha hecho lo
correcto, entonces usted está perdido".
Con sus ojos cerrados, Chávez parecía escucharme.
Cuando estaba a punto de hablar, me desperté. No pude
retomar el sueño. ¿Cuál habría sido su
respuesta?
www.elibravo.com/caldo.php
02:48 PM. Economía. El Banco Central de Venezuela (BCV) informó hoy que la inflación en el país alcanzó una tasa de 30,9 por ciento en 2008. La tasa acumulada es la más alta de la región latinoamericana, dándole una amarga bienvenida al bolívar fuerte, que entró en circulación hace un año.
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